¡No más interrupciones por favor!

Por Francisco Vallejos , 09 febrero, 2016

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Existen muchas tácticas para promover productos y servicios. Hoy el marketing es contextual, debido a que los consumidores no queremos más interrupciones.

El fin de semana pasado, llevamos a nuestra hija de 2 años a comer a un restaurante dentro de un recién inaugurado centro comercial, ubicado en el sur del Distrito Federal (perdone usted, Ciudad de México o CDMX).

En el trayecto, nos disponíamos a escuchar algunas canciones que le gustarían a cualquier adulto contemporáneo nacido a finales de los 70’s y principios de los 80’s. Música que también compartimos con nuestra hija, que incluso ya “tararea” y canta junto con nosotros (click aquí si quieres descargar la lista – Spotify y saber lo que pretendíamos escuchar aquella tarde), lo cual es un excelente distractor en ciertos momentos.

Como prácticamente cualquiera de los autos (Mid-size) fabricados a partir del 2011, el mío, un Jetta® modelo 2013, cuenta con Bluetooth®, tecnología que ha venido a resolver los conflictos y polémicas del Nuevo Reglamento de Tránsito de la ciudad. 

Lo que ya es sabido por ustedes, es que esta innovadora evolución, permite recibir llamadas sin necesidad de utilizar el dispositivo como centro de mando, lo cual requeriría del uso de ambas manos (punto a favor), pero con el detalle que, para poder tomar llamadas, debes dejar de escuchar tu relajante playlist, situación que, para los que tenemos hijos de esta edad, no siempre es aceptado por ellos.

Y es que, por muy raro que les suene, tuve a bien recibir, en ese preciso momento en el que circulábamos por el Periférico, a una velocidad no mayor a 40 kms/h y a poco más de 20 grados centígrados de temperatura ambiente, la llamada (una de varias esa semana) de una institución financiera, invitándome a contratar una tarjeta de crédito pre-aprobada por su infalible departamento de crédito (dudo que les suene familiar).

La realidad es que no suelo contratar instrumentos financieros los sábados a las 2 de la tarde, momento en que deseo con todo mi ser disfrutar de mi familia o, al menos, tomarme una cerveza en el Hoyo 19 de un campo de Golf. Por lo que le comenté al operador telefónico (el cual, con seguridad, ni siquiera trabaja en ese banco y presta sus servicios al call center que, a su vez, cobra comisiones por las tarjetas colocadas, sin importar la satisfacción o cantidad de promesas realizadas en sus llamadas) que no estaba interesado en dicho producto.

-- Para estos momentos, el calor y la incomodidad de la silla infantil, acentuaban el mal-humor de una niña de 2 años hambrienta y encerrada en un auto.

Al llegar a la plaza, estacionamos el auto a poco más de 50 mts del acceso más cercano, el cual, a su vez, quedaba a +/- 200 mts de la zona de restaurantes. En el trayecto, mi hija corría por los pasillos, mirando al interior de las tiendas de ropa y juguetes, acto inevitable para cualquier persona de su edad.

No habíamos dado más de 20 pasos, cuando encontramos una de estas “islas” que se colocan en prácticamente todos los centros comerciales, en donde promueven distintos productos. El caso es que ésta, en particular, era de la misma institución (dato anecdótico pero no irrelevante). En ella, se encontraban 3 personas, las tres del género masculino y de aproximadamente 40 años de edad. Bien vestidos (de traje y corbata) y con una actitud bastante “proactiva” hacia la gente. Su trabajo, como el de muchos otros honorables promotores de campo, es invitar a las personas a llenar solicitudes de crédito, sin importar la actividad que estén realizando, la prisa que tengan por entrar al cine o la cantidad de hambre de sus pequeños.

Uno de ellos se acercó directamente a nosotros con la sonrisa de un superhéroe de película, obstruyendo nuestro paso y haciendo perder de vista a nuestra hija por unos segundos (seguro tampoco les ha pasado). ¿Su intención? Recitarnos el sinfín de beneficios de la tarjeta: Cero comisión el primer año, tasa preferencial, puntos dobles por compras en el extranjero, etc. ¿Mi respuesta? “Gracias, no estoy interesado, no suelo contratar productos financieros los sábados por la tarde”. ¿Su reacción? Cierta molestia y desesperación (para esas horas seguramente era la persona número 100 que le decía “No gracias” a su invitación).

Después de lograr sentarnos a comer en familia, me quedé reflexionando varias cosas… Y es que a veces pienso que las estrategias comerciales las hacen personas conformistas en salas de juntas con mentes saturadas: “Hagamos lo mismo que venimos haciendo desde el 2000 y ha funcionado bien Aunque los últimos años nos cuesta el doble y concretamos la mitad”. “Tenemos que gastarnos el presupuesto, de cualquier manera”, etc.

Y la realidad es que, podríamos pensar que se generan empleos, sí, pero son empleos que funcionan en base a tácticas de antaño, en lugares descontextualizados. ¿Por qué pensaría en vender trajes de baño al 50% de descuento en el Polo Norte, un lunes por la noche?

El marketing actual es contextual y las estrategias realmente exitosas tienen como base tres aspectos muy claros:

  • Basado en información (datos de comportamiento)
  • Orientado a la necesidad del usuario (y no los atributos del producto)
  • No debe ser invasivo (natural y orgánico)

*El Marketing de Atracción o Inbound Marketing reconoce que los clientes pasan por diferentes etapas antes de realizar una compra (Conocimiento-Consideración-Decisión), por lo cual, es indispensable entregar información adecuada en cada una.

Guía para comenzar una estrategia de Content Marketing

¿Mi conclusión? Existen muchas tácticas para colocar productos de cualquier índole y, sin duda, existen personas que aún necesitan de esquemas presenciales para generar empatía, pero no tengo una sola duda que el éxito de la apertura de productos financieros no es un centro comercial y, mucho menos, un sábado por la tarde. Al igual que lo es para muchos otros productos y servicios.

Etiquetas: Tendencias, Content Marketing